>_5 NOV 2026BUENOS AIRES

Leonardo Favio y el rock: de Alma y Vida a Ricardo Mollo

Los músicos que lo acompañaban fundaron Alma y Vida, pionera del jazz-rock argentino, y Ricardo Mollo debutó a los 9 años cantando una canción suya. Las conexiones menos conocidas entre Favio y el rock.

Escultura de bronce de Leonardo Favio con el pañuelo en la cabeza, junto a una musa, de noche en Villa Crespo

Hay artistas que se van de los escenarios, pero nunca de la memoria. Leonardo Favio, el cantante de «Ella ya me olvidó» y el director de Crónica de un niño solo y Gatica, el mono, es uno de ellos.

Detrás de esa voz romántica hubo una historia musical mucho más cercana al rock de lo que muchos imaginan.

Los Beatles y los Stones dentro de una canción de Favio

En 1969, Favio grabó «Ding dong, ding dong, estas cosas del amor», una canción en la que dos enamorados discuten sobre sus gustos musicales. Si ella dice los Bee Gees, él dice The Tremeloes. Si ella dice los Beatles, él dice los Rolling Stones. Y aparecen también Los Gatos, una de las bandas fundadoras del rock argentino.

La canción llegó al primer puesto en Argentina en mayo de ese año. Es una fotografía de una época en la que el rock británico cambiaba el mundo y las bandas argentinas buscaban su propia voz. El cantante de baladas no vivía de espaldas al rock: lo escuchaba y lo metía en sus canciones.

Spinetta y Favio: una misma canción, dos mundos

A fines de los sesenta, Almendra editó como simple «Tema de Pototo», una canción de Luis Alberto Spinetta y Edelmiro Molinari de los comienzos del rock argentino.

Favio también la grabó, con el título «Para saber cómo es la soledad», y la llevó a su público en toda Latinoamérica. Una versión nació en el universo de Almendra; la otra, en la voz de un cantante que llenaba teatros con sus baladas. Una canción sobre la ausencia de un amigo atravesó dos territorios que parecían muy lejanos.

Alma y Vida: la banda de Favio que se volvió pionera del rock

A fines de los sesenta, un grupo de músicos venidos del jazz acompañaba a Favio. La banda la había armado Carlos Mellino, y en ella tocaban, entre otros, Bernardo Baraj, Carlos Villalba, Alberto Hualde y Mario Salvador.

En 1970 se separaron de Favio y siguieron por su cuenta. Así nació Alma y Vida, una de las bandas pioneras del jazz-rock en Argentina. Debutaron en un ciclo de los domingos a la mañana en el Teatro Ópera, compartiendo escena con Manal, Arco Iris y Vox Dei.

Los músicos que habían acompañado las baladas de Favio terminaron ayudando a construir nuevos sonidos del rock argentino.

Ricardo Mollo: de Favio a Cream

Mucho antes de ser guitarrista de Sumo y líder de Divididos, Ricardo Mollo debutó en la música a los 9 años, en un concurso de canto en una sociedad de fomento de su barrio. Cantó «Ella ya me olvidó», de Leonardo Favio, y ganó.

Mollo cuenta que el premio no le importó demasiado, pero que ese día decidió que tenía que aprender a tocar la guitarra. A los trece arrancó, y el primer riff que sacó fue el de «Sunshine of Your Love», de Cream, la banda de Eric Clapton.

Primero, el romanticismo de Favio. Después, la potencia de Cream. Y en el medio, un chico que años más tarde iba a tocar en Sumo y a armar Divididos.

Vaqueros Paganos y el «grunge romántico»

La conexión con Nirvana aparece en Vaqueros Paganos, una banda argentina que nombró entre sus influencias a Nirvana, Alice in Chains, Sonny & Cher y, claro, a Leonardo Favio. A su música le dieron un nombre tan inesperado como preciso: grunge romántico.

Parece una contradicción, pero tal vez no lo sea. Las guitarras del rock alternativo y la voz melancólica de Favio se encuentran en la misma necesidad: decir lo que las palabras de todos los días no alcanzan a decir.

Juanes, Iván Noble y los escenarios donde volvió a sonar

En febrero de 2003, en el Festival de Viña del Mar, Juanes sorprendió al público con una versión balada rock de «Ella ya me olvidó».

Iván Noble, ex líder de Los Caballeros de la Quema, grabó su propia versión de la canción en su disco solista Nadie sabe dónde, de 2004. Y en 2006, en un recital íntimo en Mendoza, la tierra natal de Favio, la tocó como homenaje en el día de su cumpleaños.

Mar del Plata: el rock vuelve a abrazar a Favio

En 2022, a diez años de su muerte, el Festival de Cine de Mar del Plata le dedicó toda su edición. En el Museo MAR hubo un homenaje musical con «Por amor a Favio», un show de Estelares y «Favio Sinfónico», con Manuel Moretti, Leo García, Dolores Solá, Sofía Viola, Luciana Jury y Nicolás Favio, entre otros.

Guitarras, voces, arreglos orquestales y músicos de distintas generaciones, juntos. Las canciones de Favio no volvieron como piezas de museo, sino como música viva.

En Corrientes y Vera

En Buenos Aires, Favio tiene su lugar en la calle. Desde marzo de 2023, en la esquina de Corrientes y Vera, en Villa Crespo, está «Favio y la Musa», una escultura de bronce de Eric Dawidson que lo muestra con el pañuelo en la cabeza y la guitarra a la espalda.

Una voz que sigue volviendo

Las canciones de Favio siguen acompañando historias de amor, despedidas y recuerdos. Quizás alguien encontró consuelo en «Ella ya me olvidó»; quizás otra persona sintió algo parecido con «Love of My Life», de Queen, o «Wish You Were Here», de Pink Floyd. Distintos intérpretes, distintos instrumentos, el mismo territorio de emociones.

El rock tiene sus guitarras y la balada tiene sus melodías, pero las grandes emociones no pertenecen a ningún género. Por eso Favio sigue sonando en voces que no se le parecen: porque el mejor homenaje a un artista es que su música nunca deje de volver.